52. PERDÓN
¡Me sentía tan dolida, miserable, pero sobre todo, me culpaba aún lo hago, de la muerte de Hugo! ¿Por qué tuve que llamarlo aquel día? ¿Por qué tuvo que ser él quien respondiera primero a mi llamado y enfrentara el fuego en lugar de los bomberos? ¿Por qué fue él quien perdió su vida y no yo? El remordimiento se enredaba en mi ser, hundiéndome en un abismo de autodestrucción emocional y no veía ni quería ver la realidad.
—¡Tú papá te hubiese apoyado, no se hubiera separado de ti un instante Tr