Mundo de ficçãoIniciar sessãoCon desespero caí de rodillas y me abracé a los pies del Cristo redentor sin percatarme de que aquella enorme cola que había querido para mi vestido de novia había cogido fuego. Yo rezaba y rezaba por un milagro. Mis pensamientos se entrelazaban en una danza caótica de angustia y desesperanza. Cerré los ojos con fuerza, sintiendo el calor abrasador quemando la piel de mis piernas, sabiendo que cada segundo que pasaba me acercaba más al abismo a







