126. FELICIDAD
Hugo y Trinidad salieron radiantes del ultrasonido que acababan de realizar, donde vieron que sus dos bebés estaban saludables y que eran una niña y un niño. Su felicidad era tan grande que no podían dejar de sonreír mientras veían la foto que les había entregado la doctora, asegurándoles que todo iba bien.
Cuando entraron a la habitación de Viviana, ella estaba leyendo un libro mientras el señor Muñoz, su prometido y padre de Trinidad, trabajaba en la computadora en un rincón.
—¡Trini! —exclamó