Viviana pasaba la mayor parte del tiempo acostada en su cama, preocupada por el bienestar de su embarazo. No se sentía bien en absoluto, estaba extremadamente débil. A pesar de ello, se esforzaba por comer la comida que su madre le preparaba todos los días, aunque gran parte de ella terminaba vomitada. Trinidad, como siempre, no dejaba de visitarla cada día y le contaba todo lo que estaba sucediendo a su alrededor. A Viviana le preocupaba que Trinidad no pudiera contar con su apoyo y no poder