120. VERDAD
Los ojos de los tres hombres se volvieron con incredulidad y esperanza hacia el señor Muñóz, quien avanzó y estrechó la mano de cada uno antes de sentarse frente a ellos.
—Ayer, Esteban Duarte nos reveló toda la verdad.
La sorpresa se apoderó del ambiente con esta noticia. No podían creer que Esteban fuera capaz de hacer algo así. Era el presunto cerebro detrás de todo lo ocurrido, o eso era lo que ellos pensaban. Aunque habían logrado arrestarlo y permanecía en prisión, a diferencia de Leviña