Mundo ficciónIniciar sesiónJim y Silvia tampoco lo sabían a ciencia cierta.
El último bar al que entraran no había tardado en cerrar, y la luz matinal pareció incendiarles los ojos cuando se vieron obligados a volver a la calle. De modo que buscaron un taxi y regresaron a la suite de Jim, a derrumbarse en la cama vestidos.
Cuando Silvia fue capaz de abrir los ojos, poco antes del mediodía, se dijo que al menos debería haber llevado la cuenta de los tragos para evitar mezclar tanto.
Apartó el bra







