Mundo de ficçãoIniciar sessãoDe acuerdo a las tradiciones más arraigadas de la cultura barilochense, el autobús que debían tomar Silvia y Claudia para llegar a horario no pasó. Eso las obligó a esperar otros veinte minutos en aquel cruel combo patagónico de lluvia-viento-frío hasta que llegó el autobús siguiente, repleto como era de esperar y con tanta prisa por llegar al centro como una tortuga asmática.
Cuando al fin se bajaron en la esquina del hotel de Jim, llevaban casi una hora de retraso. Se ajustaron las







