Mundo ficciónIniciar sesiónJim apagó la luz y reclinó más su asiento, estirando las piernas bajo la mesa del televisor. Una azafata se había ofrecido a prepararle la cama, pero se había negado. No estaba allí para dormir cómodo en unos pijamas ridículos. Sus ojos se desviaron hacia la ventanilla. El continente entero se desplegaba allí abajo, a miles de metros, invisible en la noche sin luna. Y debían recorrerlo hasta su extremo más lejano.
Dormitó un rato, un sueño poco profundo que no le proporcionó ningún de







