Capítulo 34

Ambos nos volvimos a besar y esta vez se sintió bien aquel beso, después salimos de la casa agarrados de la mano, era extraño, ya que nunca le había tomado de la mano a Milan, al menos no desde que iniciamos ese juego absurdo del amor, pero ahora era verdad, algo real, y de alguna manera me sentía en paz conmigo misma. Mi madre no mencionó nada en todo el trayecto, y Milan y yo no nos solt&aa

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