Capítulo 58

Mis ojos se colocaron en aquel hombre que desde niña había admirado un tiempo, mi padre le propinó un buen golpe a Dylan, quien a su vez se levantaba todo tembloroso, todo fue tan rápido que parecía una mala pesadilla.

—No te vuelvas a acercar a mi hija —mi padre estaba rojo de rabia—. Dylan Cooper.

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