Mundo ficciónIniciar sesiónEso me hacía gracia y a la vez me daba felicidad, volteé a ver a Bastian y confirmé que era verdad, no me quitaba la mirada de encima, pero no me dejaría de él, por lo que sonreí y le levanté el dedo, al hacerlo, Bastian sonrió de oreja a oreja y me mando un beso en modo de burla, era oficial. Estábamos en guerra.
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