Capítulo 50

Al principio Milan se resistió a mis besos, pero yo fui más persistente hasta que logré que abriera su boca, y de inmediato mi lengua se introdujo, estaba cabreada y dolida, odiaba ser la pequeña muñeca de trapo que todos pisaban, no me importaban las consecuencias, solo podía escuchar lo que mi cuerpo y mis hormonas alborotadas al mil me pedían. Acaricié su cuello y me sorprend&iacu

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