Mundo ficciónIniciar sesión—¿Qué demonios haces aquí? —pregunté cabreada.
—Yo... —un silencio incómodo se colocó suavemente en mi habitación—. Te deseo, y sabes que, en este preciso momento te haré mía, mi mujer.
Milan se acercó rápidamente y me bes&oac







