Mundo ficciónIniciar sesiónHugo
El silencio de la casa es un sudario, más pesado y más asfixiante que nunca. Las paredes de un blanco inmaculado, los parqués encerados que devuelven el resplandor moribundo del día… todo contiene el aliento, a la espera. Estoy de pie ante el ventanal, un vaso de whisky atrapando los últimos reflejos del ámbar, y miro la noche tragarse los jardines. Pero no veo ni los cedros centenarios ni las primeras estrellas. Solo







