Mierda. Era imposible que nos descubrieran dos veces en una situación parecía. Primero mi padre y ahora Ethan. No quería voltear y verlo, después de todo Ethan no sabía absolutamente nada de lo que tenía planeado, no quería decírselo. Sabía que me iba a intentar detener al igual que mi padre. Aun sin quererlo me voltee lentamente, aun así podía sentir los ojos de Cassandra sobre mí. Supongo que esta vez era mi turno de enfrentarme a uno de ellos.
Mi demonio tenía el cabello mojado, y nos miraba