Me sentía como si estuviera en el cielo – no sabía si ese sentimiento le podría afectar o causarle algo a Ethan, después de todo él era un demonio – Me encontraba apoyada sobre su pecho, dibujando sobre sus brazos cualquier tipo de figura que se me viniera a la mente con mis dedos. Habíamos tenido una tarde maravillosa. No quería cortar con esa tranquilidad pero era momento de hablar. No podríamos posponerlo más. Así que armándome de valor empecé con ello.
– Estuviste en mi casa ¿verdad? Tú me