Aun seguía pensando en las palabras de los ángeles. Para que la oscuridad me reclame debería morir. Para ser sincera eso me asustaba demasiado. No es que me hiciera dudar de mi elección, solo que era extraño, no quería morir, al menos no por ahora.
Nunca había pensado en la forma en la cual iba a morir o cuando lo iba a hacer. No me dieron un tiempo determinado ni nada de eso. Solo me dijo que a partir de ahora ellos ya no me iban a reclamar. Por lo cual al morir mi alma iría a donde pertenece