Pietro cortó la llamada.
Lily miraba su teléfono echando humo por la nariz y la cabeza de Gustavo Castillo daba vueltas a ciento ochenta kilómetros por hora
Cuando Lily recordó dónde estaba, levantó la vista hacia él avergonzada.
- Lo siento - dijo después de un rato
- ¿Pietro…? ¿Pietro Vermont? - ese era un nombre que no pasaría desapercibido para nadie
Lilian maldijo en su interior
- Necesito esconderme de la familia Vermont un tiempo, al menos hasta tener mi cirugía
- Cassa no puede enfrenta