Me despierto sintiéndome mareada, acostada boca abajo en mi cama. ¿Qué demonios? ¿Fue anoche una especie de sueño extraño? Creo que el Alfa de Río Sangriento me atacó. No. No creo que fuera así. Por más que lo intente, no puedo recordar los detalles.
Escucho voces desconocidas en el pasillo, pero también escucho al doctor y a la enfermera Diane. Hay un hombre grande, vestido completamente de negro, de pie en la puerta de espaldas a mí. Me doy cuenta de que no llevo camisa. Solo estoy cubierta