En la orilla del mar había dejado un rastro para mi. Pude ver como había formado con piedritas blancas sobre la arena una fuente de agua y, de ella, despedían sutiles rayos. Una fuente de agua así ya la había visto en el pasado, se trataba de la vieja casa donde vivió mi madre, Violet y Areyda en su infancia.
Me conduje inmediatamente hasta allí, entré a la cabañita y observé a mi alrededor. Efectivamente, el lugar daba la sensación de estar abandonado, sin embargo, había ciertos detalles que