Sentía sus manos recorrer la piel de mis muslos y como su sexo crecía; este lobo es simplemente insaciable, pero amo ver como me desea con vehemencia. Nos besamos por largo rato y nos amamos, para entonces ya la noche había caído y podía ver las estrellas, a través de la ventana de la habitación, reflejadas en el hermoso lago, iluminados únicamente por la luna. Me entregué por completo al amor de mi perfecto amante y me rendí a su placer, junto a él no hay nada que se escape; él conoce el mome