Caminamos hasta la sala de reuniones, mis manos temblaban; Lucien tomo mi mano entre las suyas y la besó para darme valor, yo le agradecí con una sonrisa. Respiré hondo y entramos.
En la sala de reuniones estaban todos esperando en silencio. Llegué hasta el sillón del Alfa, me senté y Lucien junto a mi.
- Se me ha informado que ya han llegado a un veredicto.
Marcus, el lobo anciano que me dio la bienvenida el primer día, pidió la palabra y se levantó de su asiento.
- Alfa Ayla, hemos estado d