Terminó de revisar los documentos que le fueron entregados y observó un momento el sobre cerrado. Lo guardó dentro de una carpeta, sin abrirlo. En el entretanto, yo estaba de pie observando la ciudad desde la ventana. El enorme ventanal podía provocar incluso sensación de vértigo al estar tan alto. Se levantó un momento y caminó hacia el sillón del escritorio, luego abrió la tapa del ordenador para seguir trabajando.
- Dentro de poco, Mei tendría que estar de vuelta.
- ¿Para qué le has pedid