- Vamos… déjame ir…
- Shhh…
Se escucharon pasos en el piso de madera acercándose y luego alguien llamó a la puerta. En principio, no me decidí a responder. La puerta volvió a sonar.
- … puede pasar… - exclamé dudosa
La manija dio vuelta y la puerta se entreabrió, una mujer muy joven con una agradable sonrisa, cabello rojizo muy largo y ondulado, con muchas pecas; se asomó y me observó.
- Buenos días… espero que hayas dormido bien.
No supe qué responder y la observé solamente y le dediqué algo