Myriam observó al desnudo lobo que estaba frente a ella pasmado y sin lograr reaccionar y tomó la decisión de hablarle para hacerle actuar.
- Eres un sueño, cariño – dijo observándolo de pies a cabeza – pero no puedo estar con un lobo que se intimida con mi presencia.
Myriam volteó para irse, pero Alan reaccionó y tomó su mano.
- No estoy intimidado, hermosa – dijo con gran seguridad – Eres una loba muy impaciente… estoy totalmente impactado con tu hermosura. Después de creer por tanto tiempo