Capitulo 4

unos minutos, me detuve a comprar pañales, toallas de bebé y una barra de chocolate me topé con algunos de mis antiguos compañeros de preparatoria, de solo recordar las burlas que estos me hacían, el enojo volvía pero ¿Qué iba a decirles? Solo eran unas cabezas huecas que querían molestarme.

Solo había llegado a la tienda y todo bien, pero al llegar a la caja registradora me encontré, con Molly y Vanessa unas chicas del salón.

—Oh Vanessa mira lo que tenemos aquí, nada más y nada menos, que a santa Ángela. —Comentó la burlesca chica, poniendo sus manos juntas en manera de plegaria, mientras subía la capucha de su sudadera emulando el manto de una virgen.

—Molly más respeto recuerda que ella es nuestra virgencita, respeta. —Respondió Vanessa, en el mismo tono irrisorio de su compañera.

—¿Acaso ustedes dos no tienen nada mejor que hacer? Par de idiotas. —Ya estaba molesta por la actitud de aquellas dos chicas, que solamente me molestaban sin razón señalandome como si ser madre fuera un delito.

—Mmm quizás pero es más divertido molestarte, ¿Verdad Vanessa? —preguntó Molly esperando su compañera la secundara en sus burlas.

Vanessa Miller y Molly Dawson eran dos chicas populares las conocía desde primaria; siempre me molestaban por ser según ellas rara, pero desde que se supo lo de mi embarazo, toda la preparatoria me señala o se burla de mi.

—Obvio como desperdiciamos está oportunidad. —Dijeron el par de muchachas, vestidas de animadoras.

Pagué las cosas para luego marchrme a toda velocidad de aquella tienda, no me avergonzaba haber sido madre, al contrario, desde que mi pequeña Emily llegó a mi vida me sentía felíz, obvio si me deprimió por las burlas y el rechazo en la escuela, "mamá" Beca como de cariño llamaba a mi abuela Rebeca y mi madre Isabel fueron despedidas por defenderme, ambas eran maestras en dicha institución. Ellas al inicio no creían en mi palabra de hecho aún tenía ciertas dudas de ¿Si en verdad me creyeron o me dijieron que si me creían solo para hacerme sentir mejor? En fin como sea que fuesen las cosas al menos tenía su apoyo y era lo que importaba.

Con mi "papá" Alonso como le decía de cariño, a mi abuelo las cosas si eran abismalmente diferentes, era su niña consentida él ponía todo de su parte para ayudarme y era dedicado, me ayudaba mucho era de esos que al llegar del trabajo: me ayudaba en mis deberes, me llevaba a clases de ballet, era aquel cómplice de golosinas cuando ni mi madre Isabel, ni mamá Beca me permitían comer tanta azúcar siempre decían que mi abuelo Alonso era un alcahuete.

A pesar de que al inicio no era igual, mi madre me tuvo poco después de graduarse de la preparatoria, mi padre era desconocido para mí, solo se que es británico y de muy buena posición, mi madre no me ha contado nada más y tampoco me importa saberlo.

Eso fue decepcionante, para mí papá Alonso, él era alguien muy tradicional y enchapado a la antigua y que su hija, menor de edad, soltera saliera, embarazada era la peor deshonra de todas, era tanta la vergüenza, que decidió mudarse, para evitar habladurías.

A pesar de todo y gracias también al apoyo de mi mamá Beca mi madre, fue a una universidad y se graduó como profesora de idiomas. Ella tenía una facilidad para aprender otras lenguas innata, además de que amaba el ballet de no haber existido yo ella habría sido una bailarina profesional de eso estoy segura.

Mi caso era distinto no dudo que ellos a pesar de haberlos decepcionado, me habrían ayudado económicamente, pero en este momento mi familia no estaba en buen momento, por mi culpa, mi madre y mi mamá Beca habían sido dadas de baja de su trabajo, lo peor era que mi papá Alonso al enterarse de mi embarazo sufrió, de un accidente cardio vascular, y duró mucho sin empleo, por esa razón dejé la escuela y me dediqué a trabajar aún estando embarazada, mi madre consiguió empleo en su antigua academia de ballet como profesora y mi papá Alonso volvió a su trabajo como contador público, ya le faltaba poco para jubilarse, mi mamá Rebeca decidió ayudarme de lleno en mi embarazo, trabajaba en el estudio fotográfico de Vico, mi prima materna pero era mucho para mí y más en estado ella viajaba mucho, su trabajo era muy reconocido y yo era muy lenta, por eso no pude seguir con ella aunque dejó en mi el amor por la fotografía, mi prima Victoria era mi ejemplo a seguir enserio la admiro desde pequeña.

—Angie cariño ¿Tienes hambre? Hice lasaña. —Preguntaba Rebeca al ver a su nieta llegar a casa.

La verdad era que no tenía apetito, estaba agotada pero debía comer por mi niña, ella dependía de mi.

—Si mamá Beca me daré un baño antes de cenar, por cierto ¿Como se portó hoy mi conejita? —pregunte mientras cargaba a Mily y le sacaba unas risitas lo más de tiernas. Y es que mi día podía haber sido una m****a, pero escuchar esa sonrisa y ver esos ojos, grandes y brillantes color cielo, me reiniciaba el día y hacia que todo cobrara sentido y valiera la pena.

—Muy bien Emily es un angelito casi no da que hacer, es una niña muy bien portada.

-Dijo Rebeca sonriendo y picando la nariz de la pequeña haciéndola reír más.

—¿A ti como te fue en tu trabajo cariño? —inquirió Rebeca, esperando una respuesta positiva de parte de su nieta.

—Eh bueno la verdad bien, este normal sin mayor novedad. —Puse a Emily  en su cuna y me fui a tomar una ducha reparadora.

•••

Isabel iba distraída buscando sus llaves en su cartera, que  no notó que alguien más estaba en la entrada de la casa.

—Hola tia.

—Oh...hola Victoria —Saludo está algo sorprendida, por la repentina presencia—. ¿llevas mucho afuera cariño? —inquirió Isabel amable.

—No tía acabo de llegar vine a ver a Ángela, quería saber que tal le fue en su nuevo empleo, también vine a ver a la pequeña Emily y a traerle un regalito. —Dijo señalando una caja de cartón en el suelo con un moño rosa puesto.

—Bueno entremos. —Animó Isabel ya con las llaves en mano, al entrar fueron recibidas, con el delicioso olor a comida—. Mamá ya llegué. -Dijo Isabel al ver a Rebeca que iba bajando las escaleras, con Emily en brazos.

—Que bueno hija ¿Como te fue? —inquirió Rebeca al pie de la escalera.

—Pues bien, traje postre —Respondió mostrando la caja, de color rosa—, y una invitada. -Dijo Isabel señalando a su sobrina Victoria.

—Hola tía Rebeca. —Saludo la recién llegada.

—Hola Vico tengo mucho sin verte cariño, estás muy guapa ¿Te quedas a cenar? —empero la amable mujer.

—¿Esta el tío Alonso en casa?

—No cariño dijo que volvería tarde a casa, porque tenía una reunión con unos amigos. —Respondió Rebeca sabiendo porque Victoria preguntaba.

—Si es así está bien si me quedaré a cenar.

Victoria no tenía nada en contra del tío Alonso, pero desde que él se enteró de las preferencias de ella, todo fue diferente y él no la aceptaba  cada que tenía oportunidad de hacerle ver su error lo hacía y ella, por evitar ser grosera y faltarle el respeto simplemente optó por alejarse de la familia, para ahorrarse situaciones incómodas que a su criterio eran innecesarias.

—Esta hermosa ¿puedo cargarla tía Rebeca? —preguntó Victoria al ver a Emily.

—Claro querida no debes pedir permiso. —Victotia era como la tía consentidora de la pequeña Emily y es que, desde que Victoria, supo del embarazo, de su  prima ella no preguntó, ni la juzgó y simplemente prestó su apoyo, así como Ángela lo hizo siempre con Vico.

bajé al recibidor de la casa y me encontré, con una escena muy amena, eran mis dos madres y mi prima Vico, con mi pequeña en brazos, charlando amenamente.

—Hola Vico ¿Como estás? — pregunte alegre, de ver a mi prima.

—Vine a visitarte y a traerle un regalito a mi conejita consentida —dijo acariciando la mejilla de la pequeña Emily—, además hoy está princesita, está cumpliendo seis meses.

La mirada de Ángela se ensombrecio y se torno cabizbaja, Victoria lo notó e intentó de inmediato enmendar la situación.

—Olvide el cumple mes de mi niña, soy un desastre de madre —Victoria notó el cambio de humor en Ángela.

—Gatita eres la mejor madre que puede haber para Emily, te dedicas a ella en cuerpo y alma, a veces hasta te olvidas de ti, de tus sueños y anhelos es solo que tienes muchas cosas en tu mente y lo olvidaste. Además le traje un regalito a nuestra niña de parte de las dos ¿Te parece...? —le dijo Vico guiñándole un ojo a su prima.

Victoria  entregó a la niña, de nuevo a los brazos de su madre, para mostrar el contenido de la caja de cartón que había traído, Ángela se sentó junto a su madre a ver, que había en la caja. De dicha caja salió una hermosa carriola rosada con detalles en blanco, se veía algo clásica y a la vez hermosa.

—Se que la carriola de la pequeña Emily está muy vieja y es de niño, se ve algo insegura.

Me sorprendió era hermosa y de seguro muy costosa, yo no podría costear algo así para mi pequeña.

—Sorprendida gatita.

—Si Vico demasiado sorprendida está hermosa, muchas gracias.

—Probemos el nuevo carruaje de nuestra princesa. —Dijo Victoria animada, cargando a la pequeña Emily, metiéndola a la carriola estás que ni mandada hacer.

—Se ve preciosa —Rebeca muy alegre, fue seguida por Isabel,

—Toda una princesita mi nietecita.

—Bueno chicas ya es hora de ir a la mesa, vamos a cenar, porque si no la comida se enfriará. -Dijo Rebeca muy animada.

—Si hace hambre —Secundó Isabel de acuerdo con su madre.

—Ire a llevar a Emily a su cuna y ya regreso.

—Yo te acompaño —Victoria fue tras ella escalera arriba.

•••

Al llegar a la habitación de Ángela Victoria la alcanzó —Se lo que pasó hoy en el café gatita.

—Vico yo lo siento no pensé que seria tan delicado...

Victoria no la dejó terminar —no te preocupes Loretta me contó todo, me pidió que te dijera que tranquila, que no te preocupes pero que ya sabes, no le andes siguiendo el juego a Mía, ella es buena solo que algo alocada.

—Gracias Vico me quedo más tranquila, pensé que la señorita Loretta estaba molesta.

—No claro que no como crees gatita, mejor bajemos ya a cenar que ya de verdad si tengo apetito.

—Claro glotona vamos a cenar si que a mí también ya me dió hambre.

•••

—Helios ¿Cuánto te quedarás en Miami está vez? —pregunto Artemis, sin apartar su mirada de la taza de café, que estaba frente a él.

—La verdad no lo sé Hermanito, es que tengo pensado quedarme y ejercer mi carrera. —Respondió el rubio tomando un trago de café.

—¿Que pasará con tu grupo musical   se  piensan disolver? — preguntaba  Artemis extrañado sabía que su hermano menor respiraba la música, sin ella y sin su banda, era como estar incompleto.

—No lo sé hermano pero Abel y Luck, quieren un descanso, en parte yo también, además quiero ejercer la medicina, que ese título no sea solo para que nuestra madre lo presuma hace poco terminé mi especialización en pediatría y pensé que podría empezar en este hospital Ma que opinas hermano?

—Pues me parece bien Helios ojo, esto debes tomarlo muy serio, cuando quieras empezar...

—Pues mientras más rápido se pueda mucho mejor bro.

—Artemis también quiero saber tú ¿Cómo te sientes hermano? Se que ya has superado el cáncer y eso me alegra y mucho, tú y Sofia se lo merecen.

—Gracias Helios por tu apoyo hermano lamento, no haber podido estar a tu lado, cuando perdiste a Lara, se que ella ya había logrado quedar embarazada, es lamentable que ella y él bebé no hayan podido sobrevivir según lo que me comentó Sofia, este era su quinto intento con la inseminación.

—Si Artemis estaba tan feliz mi pelirroja, verla feliz me hacía, feliz ella se llevó una parte de mi en ese accidente. —Una lágrima se resbaló por la mejilla de Helios, fue allí donde Artemis comprendió que ya era momento de dejar el tema, no era fácil por lo que él estaba pasando

Muy en el fondo él también extrañaría a su cuñada era una chica, tan dulce no merecía morir y su sobrino no nacido tampoco lo merecía, el era inocente, ella era enfermera en el hospital y muchas veces, en ese lugar compartieron charlas amenas y una taza de café él y ella tenían un mismo anhelo ser padres, algo que era muy difícil ella por faltarle un ovario y él, a raíz de su cáncer había quedado estéril, él y su esposa ya habían tenido varios intentos fallidos...

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