Capitulo 59.
Tembló al ver de nuevo ese rostro, aquella mujer había protagonizado sus pesadillas por mucho tiempo.
—Pensé que ya estabas grandecita para seguir haciéndote pipí.
La voz de esa mujer la hizo llorar, creyó que esa sensación de peligro desaparecería, pero no fue así ahí estaba de nuevo y está vez no era como las brujas de los cuentos de hadas, esta vez era real.
—¿Asombrada? —cuestionó la rubia acercarcabdose a la jovencita—, ¿Por qué no dices nada? El gato te comió la lengua, o se te fue l