Capitulo 5.

Era domingo mi madre y mi mamá Beca, decidieron hacer un picnic y tener un día de Campo, a pesar de insistir en que no era un buen momento ambas insistieron, bueno ya que no me quedaba de otra acepte: saque el vestido de mi pequeña el cual era uno de estilo veraniego en color rosa, le hice juego con unos zapatitos rojos.

—Emily tienes mucho cabello, para solo tener seis meses ¿Qué tal te quedarían unos bombones en el cabello como los de mami cuando era pequeña? Te gustaría usar un peinado como el de mamá...? —cuando era pequeña mi madre solía hacerme dos chonguitos en el cabello, mi madre decía que eran bombones y a mi simplemente me encantaban esos chonguitos de bombón, tanto que en ocasiones yo misma me los hacía.

Alcé a mi pequeña y está solo comenzó a reír y mover sus manitas y piecitos, de la emoción de ser alzada tan alto.

—Solo espero y estes igual de alegre, cuando comience a peinarte, jajaja. —Me senté en la cama con mi niña entre mis piernas, le di un juguete para entretenerla, tomé el pequeño cepillo el cabello de mi bebé era tan suave y olía tan rico, olía a goma de mascar de fresas, comencé a hacer la primera coletita estaba chiquita pero alcanzó para hacer un chonguito, repetí el mismo proceso y oh mi dios lo había logrado. Estaba súper contenta a pesar de que no habían quedado, tal cual mis bombones mi bebé estaba preciosa sus moñitos parecían bombones. 

—Ángela  ¿Estás lista? Hija mira que no podemos ir tan... —Mi madre no terminó de hablar puesto, que el nuevo peinado de mi niña, le había dejado sin palabras.

—Cielos Angie ¿Se las hiciste tú...? —empero Isabel eternecida al ver a su nieta.

solo asentí.

—Esta preciosa mi princesa ¿No están ajustados? —pregunto Isabel refiriéndose, a si los chonguitos de Mily estaban ajustados.

—Obvio no madre se los hice con la mayor  delicadeza  posible. —Dije sacándole la lengua.

Isabel tomó a la pequeña en brazos y rodó los ojos.

—Angie  cariño tú y delicadeza en una misma oración, osea como que algo aquí no cuadra nena. —Refutó Isabel con ironía, conocía perfectamente a su hija.

Mi madre comenzó a reír como loca y Emily, se contagio de la risa de su sarcástica abuelita Isabel.

—Y...ya me...mejor vámonos

—Isabel  salió de la habitación, con Emily escaleras abajo.

—¡Ángela apresúrate!

Tomé la pañalera de mi bebé y me fui en la misma dirección, de mi madre, Rebeca esperaba abajo y daba, instrucciones a Alonso respecto a el almuerzo, este no era muy diestro en la cocina.

—Ya mujer me tratas como a un niño no soy tan inútil, en la cocina. —Objetó Alonso algo molesto.

  —Son  ventiseís años de matrimonio cariño, más lo que llevo de conocerte. —Replicó Rebeca con suficiencia. Alonso iba a objetar el comentario, pero su hija, venía con su nieta en brazos y por un momento quedó sin palabras.

—Mamá ya nos vamos Ángela terminó de alistar a  Emily, mira lo que le hizo, no te parece que es una monada nuestra pequeña. —Dijo Isabel alzando a la pequeña bebé en sus brazos.

—¡Au mira Alonso, cielo no te parece que nuestra nieta, es toda una muñequita! —dijo acercándose a Isabel.

—Si, mujer  tienes  razón es una niña hermosa, tiene de dónde sacar tanta preciosura es un angelito. —Respondió el abuelo Alonso acariciando la mejilla de su bisnieta.

Al llegar al recibidor de la casa, ví a toda la familia, reunida alrededor de mi bebé.

—Lista ya podemos irnos hasta luego papá Alonso. —Me despedí quería darle un abrazo y besar su mejilla, pero me contuve para no hacerlo, no quería incomodar.

—Hasta luego Ángela cuida de la niña. —Pidió Alonso esbozando una sonrisa, que más bien se percibió como una mueca. 

—Si papá.

•••

Tomamos el autobús y en menos de veinte minutos, ya habíamos llegado al parque, fue complicado conseguir un lugar, pues al parecer en el parque había un evento infantil y nosotras buscábamos un lugar tranquilo, dónde descansar. Fuimos a un lugar apartado bajo un gran árbol de roble.

Mi madre y yo extendiamos la manta sobre la cuál, pondríamos las cosas.

—Saben,  me  alegra haber venido el día está precioso, el aire está tan puro y limpio le tomaré muchas fotografías a mi pequeña Emily.

—¿Alguien dijo fotografía...?

—Victoria ¿Qué  haces aquí?

—corrí hacia ella a saludarla.

—Hola gatita me pareció haberlas visto y quise corroborar mis sospechas; me alegra mucho, que

Emily este dando su primer paseo en su nueva carriola. —Dijo una animada Victoria tomando una fotografía a la pequeña en su carriola nueva.

—Y dime Vico ¿Qué estás haciendo aquí? —volví a preguntar invadida por la curiosidad.

—Ah este yo pues... No sé si sabes pero hoy hay un evento de caridad, yo vine a cubrir el evento la organizadora es de una amiga mía.

—¡Ah si! Que bien oye ¿Y de que trata el evento? —miraba a mí alrededor, toda la decoración era colorida, a mi alrededor se veían niñas corriendo y algunas monjas.

—Pues es para el orfanato Dream butterfly, es una recaudación de alimentos, juguetes, medicinas y vinieron algunas niñas. Para ver si alguno de los asistentes las adopta.

Victoria me hizo un gesto para acercarme más a ella, me quería mostrar una foto, en la imagen se podía apreciar a una niña, de no más de tres años cabello negro hasta sus hombros y unos hermosos ojos color avellana.

—¿Quién es? —atiné a preguntar—, es una niña muy bonita  Vico.

—Se llama Alisson y perdió a sus padres en un accidente hace algunos meses, Loretta y yo queremos adoptarla, ella es familia de Loretta y ambas deseamos, poder darle un hogar a esa pequeña.

—Deseo de corazón que tú y Loretta, logren darle un hogar a esa pequeña.

—Gracias gatita por tus buenos deseos. —Agradeció Victoria volviendo a guardar la cámara.

—Ángela la niña tiene hambre dale de comer, antes de que arme uno de sus berrinches

—Isabel  entrego a la niña a su madre.

Volví a dónde estaba la manta que hace unos minutos habían colocado; me senté en ella saqué uno de mis pechos y mi pequeña Emily comenzó a comer algo impaciente.

—Cielos conejita parece que si tenías apetito. —Mi niña solo me miraba, con sus grandes ojos expresivos, con una manita tocaba mi pecho.

—Parece que la bebé Emily salió glotona igual a su madre. —Dijo Rebeca riendo mientras sacaba los alimentos de la canasta de picnic, la hora de comer se acercaba.

—Oye yo no soy ninguna glotona, mamá Beca me ofendes .  —Respondí haciéndome la indignada.

—¿Estas segura Angie querida de que no eres una glotona? —cuestiono Rebeca irónica. 

  —Totalmente de acuerdo mamá Beca. —Dije con mirada altiva.

Rebeca sacó lo último que estaba aún en la canasta, era un pastel, de crema y fresas, hermoso  a Ángela se le hizo agua la boca, Rebeca había ganado.

—¿Lo...lo hiciste tú?

—¡Si! —respondió Rebeca  con una sonrisa, traviesa —¿te gusta?

Me lamí los labios, antes de pronunciar palabra alguna. —Si se..., ve rico.

Ya la pequeña Emily estaba satisfecha y descansando en su carriola mientras las demás disfrutaban de un rico almuerzo, el cual Victoria había sido invitada por Isabel y ella ni tonta que fuera para negarse, a la comida deliciosa de su tía Rebeca.

—Todo está delicioso gracias por invitarme, a tan delicioso almuerzo.

—De nada cariño lo hago con gusto —dijo Rebeca—, además es bueno que compartamos en familia no crees.

—Claro tía estoy de acuerdo. —Concluyó Victoria de acuerdo con su tía.

La comida transcurrió con tranquilidad, entre charlas triviales se pasó el tiempo, llego la hora del postre y Rebeca, cortaba el pastel, la primera porción la tomó Isabel. La cual fue reprendida por Rebeca. Alegando que la primera rebanada era para Victoria ella era la invitada.

Todas comían y charlaban, muy entretenidas y no escucharon el zumbido de una abeja; que volaba cerca de la pequeña niña que aún dormía, hasta que un grito seguido de un llanto, que alarmó a todas la primera en ir fui yo , tomé a la niña en brazos y está estaba roja como una cereza de tanto llorar, la niña tenía muy buenos pulmones.

Isabel fue quien notó el piquete de la picada de abeja, en el bracito derecho de la bebita, Ángela estaba aterrada, la niña comenzaba a hincharse.

—¿Ángela no sabes  si es alérgica? —no hubo una respuesta coherente, Rebeca Comenzó a gritar que necesitaban un médico.

Victoria hizo click y salió corriendo necesitaba un médico y era para ya mismo, corrió a el lugar del evento en busca de alguien, no paro hasta dar con esa persona.

—Ar... Artemis es una emergencia trae tu botiquín y sígueme.

—Pero Victoria...

—¡Victoria nada toma el maldito botiquín y vamos! —Victoria y Artemis corrieron dónde estaban las demás.

Artemis supo de inmediato lo que tenía la bebé, tomó una pequeña inyección de su bolsillo, sin más pinchó a la niña y la hinchazón comenzaba a ceder la pequeña lloraba aún pero del susto.

—Ya estás bien preciosa todo paso si. —Dijo mientras acariciaba la mejilla de la niña y está solo gimoteaba y sorbia su naricita.

—Crei que te perdería —dije  llorando, mientras abrazaba a la pequeña.

—No me habría perdonado si algo te hubiese pasado.

Artemis la tomó del hombro y con voz calmada, comenzó a consolarla, no sabía que le impulsaba, él la reconoció sabía que era la cabeza de chorlito altanera de hace unos días, pero prefirió no ser imprudente le pareció un poco joven para ser la madre de la niña quizás era su hermanita.

—Lo más recomendable es hacerle un estudio, para determinar, las posibles alergias de la pequeña. —Él tomó su manita y la niña solo le miraba, de un momento a otro  está tomó su dedo con fuerza.

—¿Y como cuanto sale ese estudio? —pregunté espectante rogaba que no fuera tan costoso.

—En nada llévala mañana al hospital general  y yo le haré las pruebas.

—¿Lo...lo  dices enserio?

—pregunte de nuevo, no muy convencida.

—Gracias Lombardi yo misma las llevaré mañana ¿Te parece? —inquirió Victoria esperando una respuesta positiva.

—Como dígas Crowter, hasta mañana preciosa, hasta mañana cabeza de chorlito y cuida bien de esa princesa. —Sin más aquel pelinegro se retiró dejando va la pequeña en brazos de su aún nerviosa madre.

Mi mente hizo "click" ató cabos, estaba roja  a más no poder

—¡Oh dios mío ese joven es...!

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