Capitulo 32.

Llegó a su departamento hecha una furia, azotó la puerta consumida en su furia sacó el celular de su bolso marcó a Artemis en repetidas ocasiones hasta que dejó de insistir.

—Pero esto no se va a quedar así Artemis, te juro que está humillación te va a pesar. —Declaró molesta la rubia tirando el teléfono en el largo sofá de cuero negro.

—Parece que alguien no tuvo las buenas noches que esperaba —Susurro una masculina voz rasposa en el oído de Tabita—, dime muñeca ¿Acaso L
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