Capitulo 31.
Si a Helios le pasa algo no me lo perdonaría, me recosté en la pared y me deje caer hasta quedar sentada en el frío piso, Artemis llegó en cuanto antes y trajo a Helios al hospital.

—¡Ah porque tenía que ser así de impulsiva y soltarle todo a Helios! —Me lamentaba llorando de frustración.

Una mano se posó frente a la mia, ofreciéndome un pañuelo, para limpiar las lágrimas. acepté el gesto educadamente y limpié mis lágrimas. —M...uchas gr...acias.

—No hay de que Tranquila, Helios es fuerte.

—¿Y
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