Kass
Me desperté en una habitación distinta a la de la otra vez. El techo era blanco, las paredes blancas, las sábanas blancas, los grilletes y las cadenas plateados, ¡espera!, pero ¿qué mierda era esto?. Estaba encadenada de pies y manos a esta cama pero eso no era lo que más me preocupaba, mi mayor preocupación llegó al darme cuenta de que no podía moverme, independientemente de que estuviera o no encadenada.
—¡Wiiiiiiillllll! —lo llamé con todas mis fuerzas. Al menos no había perdido la voz