De un momento a otro todo se volvió un caos. La gente gritaba, otros iban de aquí para allá. De pronto ,Alex se subió a una mesa y empezó a dar órdenes. Era impresionante verlo dirigir a la gente con ese aura de poder y seguridad. El era el Rey Alfa y no cabía duda de que había nacido para ello. En unos segundos ya estaban todos organizados y se disponían a ir a la ciudad a luchar.
—Yo voy contigo — dije poniéndome a su lado.
—Ni de broma, te quedas aquí, el palacio tiene una barrera protecto