Alex
Me había quedado dormido en los brazos de Kassy. Ver las fotos de mi madre me removió los sentimientos y el dolor que por años traté de ocultar me explotó en la cara. Asombrosamente me sentía mejor, era como si me hubiera quitado un peso de encima.
—Buenos días, dormilona— besé la cabeza de la castaña que estaba agarrada a mí como un pequeño koala. Era tan afortunado de tenerla.
Ella empezó a estirarse y me miró con su preciosos ojos avellana.
—¿Por qué eres tan madrugador?, siempre te