Mundo ficciónIniciar sesiónMaría Teresa estalló en llanto. Alba abrazó a su madre, con los ojos cristalinos.
—Mamá, tú no tienes la culpa, tú confiaste en la palabra de ese hombre.
Alba recordó que ella también confió en las promesas de Santiago, con la diferencia que él se encontraba a su lado, respondiendo por su hijo.
—Después me di cuenta de que estaba embarazada, m







