La mañana llegó luminosa y bulliciosa.
Las redes sociales habían funcionado tal como lo había planeado. Las notificaciones se contaban por miles y todos los medios importantes se habían hecho eco de la noticia. Mi nombre era tendencia, y el de Dominic aparecía junto al mío. Cualquiera que ayer no supiera quién era yo, hoy ya me conocía.
Salí a buscar un vestido. Elegí uno azul oscuro, ceñido al cuerpo, con un corte que realzaba mi figura y hacía que cada detalle pareciera cuidadosamente pensado.