Me senté frente al tocador y empecé a maquillarme con precisión.
No dejaba nada al azar.
Un maquillaje de ojos intenso, pestañas que resaltaban mi mirada y un labial rojo profundo que llamaba la atención incluso antes de decir una palabra.
Después me puse perfume, acomodé mi cabello hasta conseguir unas ondas cuidadosamente despeinadas y elegí unos tacones negros de aguja que completaban el conjunto.
Me miré en el espejo.
Me veía impecable.
Me veía como una mujer que valía cada centavo que Julia