Perspectiva de Celeste
Me fui sin mirar atrás.
Al salir, alcancé a ver a Julian por el parabrisas. Seguía plantado frente a la casa, rojo de rabia, como si no pudiera entender que las cosas ya no fueran a hacerse a su manera. Lo dejé allí, con su indignación y sus aires de víctima, y seguí mi camino.
Hacía una mañana preciosa. La ciudad empezaba a cobrar vida y yo bajé la ventanilla para disfrutar del aire fresco. Mientras conducía, no pude evitar pensar en Dominic y en la cara que había puesto