Perspectiva de Celeste
No dejé que Julian me tocara.
En cuanto volvió a rodearme la cintura con las manos, me aparté y dejé la cama de por medio entre los dos.
—Estoy agotada —le dije—. No puedo pensar en otra cosa que no sea la expansión del laboratorio. Hasta que todo esté en marcha, no tengo cabeza para nada más.
Julian me miró con esa expresión que ponía cada vez que las cosas no salían como él quería. Una mezcla de desconcierto y disgusto que siempre intentaba hacer pasar por preocupación.