CAPÍTULO 68. ¿Viejos conocidos?
Dos días y medio llevo conociendo a ese... ese... Ese desgraciado infeliz, hijo de su madre, y para mí ya fue suficiente. En especial porque no sé cuánto tiempo más podré aguantar estar así... Después de lo que pasó hace un momento en la habitación, o lo que casi pasó y no pasó.
Ese despreciable ser logró nublar mi mente como nadie lo había hecho nunca, al menos de esa manera.
Ni Andrés logró hacerlo, y eso es mucho decir, porque cuando estuvimos a punto de estar juntos todo se fue al caño.
Com