CAPÍTULO 65. Solo es dejarse llevar
[LENA]
Silencio.
Es lo único que nos separa ahora.
Camino de su mano, de nuevo en la misma plaza en la que estuve con Andrés ayer, pero esta vez con Zac... y la asfixiante tensión que se maneja entre nosotros.
De vez en cuando lo volteo a ver, mas él ni se inmuta.
Un dato curioso de mí es que no soporto los silencios prolongados.
—Zac —lo llamo, me ve de soslayo y contesta con un “ujum” indiferente—. Ayer estuve aquí... —muerdo mi lengua, él ya sabe eso, y prueba de ello es que tensa su mandíbu