— ¡¿Cómo que firmaste un nuevo contrato!?
El grito histérico de Nina me obliga a taparme los oídos, miro alrededor y varias personas nos miran; hemos venido a tomar un café a pocas cuadras de la casa de modas. Gracias a Dios que la mañana paso en un parpadeo mientras la prueba de colores y tela se llevaba a cabo. Después de varios gritos y algunas maldiciones por parte de mi madre, logro encontrar las combinaciones perfectas para su obra maestra; para Úrsula todas sus colecciones eran arte y si