No tengas prisa, saborea con lentitud el dulzor de mi piel, deléitate con el elixir de mis jadeos y convierte en sirope la pasión que se desborda en mi interior, que yo planeo lamer con esmero la golosina salada de tu cuerpo.
Déjame amarte
Camila abrió los ojos de par en par cuando escuchó que llamaban a la puerta, miró a un lado suyo y vio que Lucas se encontraba todavía en su cama, estaba dormido. Su corazón se le quería salir del pecho, no sabía lo que había hecho, tenía claro que ella y L