Ha llegado la hora de demostrarte cuanto te he amado, llegó la hora de demostrarte que estoy dispuesto a vender mi alma por ti. Llegó la hora de tomar la ínfima oportunidad que tengo de poner mi cuerpo, mi vida y mi alma a tus pies, solo te pido que no me recuerdes con odio.
¡Santiago!
Bárbara disfrutaba al ver el terror que se dibujaba en el rostro de Camila y se regocijaba con la impotencia que veía en el de Santiago. Al fin estaba consiguiendo su venganza por los años que tuvo que soportar e