Anastasia mira a su madre fijamente a los ojos —madre, estuve sola en mi proceso de embarazo, y también en el parto, mis hijos no lo necesitan a él, y si algún día quieren, no me voy a arriesgar a que sean lastimados por su propio padre y esa mujer, yo sufrí en carne propia y no quiero que mis hijos pasen por lo mismo— habló enojada Anastasia
—no te alteres hija, dime algo ¿Ya pensaste en cómo los vas a llamar?
—tenía el nombre de mis cuatros hijos, es difícil aceptar que son tres— Ana pasa saliva —mi pequeña princesa se llamará Aurora, los niños, Massimo y Miguel
—estan preciosos esos nombres hija
—ya que di a luz madre, es momento de recuperarme, de poner en práctica todo lo que he aprendido
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4 años después...
—mami, Massimo me daño mi muñeca de trapo— La pequeña Aurora solloza mientras mira su muñeca rota
—¡Massimo! Te he dicho que dejes a tu hermana en paz... Pequeña, te compraré otra, si, mami tiene trabajo por hacer
—¡Quiero esta muñeca mamá!— soltó un grito Aurora, y