Anastasia mira a su madre fijamente a los ojos —madre, estuve sola en mi proceso de embarazo, y también en el parto, mis hijos no lo necesitan a él, y si algún día quieren, no me voy a arriesgar a que sean lastimados por su propio padre y esa mujer, yo sufrí en carne propia y no quiero que mis hijos pasen por lo mismo— habló enojada Anastasia
—no te alteres hija, dime algo ¿Ya pensaste en cómo los vas a llamar?
—tenía el nombre de mis cuatros hijos, es difícil aceptar que son tres— Ana pasa sa