Perdóname...
Anastasia lo mira fijamente, siendo fuerte para que no la vea débil. —¡Merezco que me des una explicación!— Parrow no puede dejar de mirar los labios de Anastasia
—¿Mereces? ¡Tú no mereces nada!
—¡Maldición! ¿Por qué me odias tanto?
Anastasia, lo abofetea, Sebastián es muy cínico. Aquel golpe le dolió tanto la mejilla a Parrow, que la agarra de las muñecas y hace presión, teniendo crucificada a Ana, él puede contemplar los pechos de Ana, difícil no mirarlos, y sentir aquella tentación de toca