Toma su teléfono y marca un número con desesperación.
—Espera, ¿qué vas a hacer? —Me levanto de la cama y me acerco a él—. Es mi madre...
—Ella no es tu madre, una verdadera madre no hace locuras como esta. —Me toma de la mano y abre la puerta—. Nos vamos de aquí ahora mismo.
Salimos de la habitación rápidamente.
—¡No puede llevarse a la paciente! ¡Espere! —Un paramédico viene detrás de nosotros.
Marco, Ralph y dos agentes de la policía aparecen en la entrada.
—¿Se encuentra bien, señorita? —Ra