María Dolores abrió sus ojos de par en par cuando Alex le entregó el cheque que le solicitó a Ricardo.
—Ya me imagino la cara de ese infeliz —mencionó Lola observando a Alex con admiración. —¿Por qué no me dijiste qué harías esto? —indagó con curiosidad—, y ¿Por qué solo le pediste la mitad, lo justo era que te reembolsara lo que te robó?
Alex inhaló profundo.
—No podía permitir que te quitaran a Emma, las dos se aman mucho —declaró—, tampoco me gusta verte triste a causa de ese mal nacido —