Aun cuando protestó por el comentario de su chofer, Tiberius hizo algo impensable, tomó su teléfono y buscó a Mateo Jensen, su mandíbula se contrajo cuando leyó que sí era un noble, aunque no inglés, sino de Dinamarca, reconocido hijo de una duquesa y de un prestigioso caballero y médico danés.
Mateo gozaba de excelente reputación, además, su familia era muy admirada y respetada en la alta sociedad de Dinamarca con conexiones en la realeza europea gracias al parentesco de su madre con princesas