Mundo ficciónIniciar sesiónIgnacio llegó al hospital, preguntó por la habitación del niño y con pasos firmes fue hasta donde le indicaron, tocó suavemente y entró luego de escuchar un “adelante” de una voz que recordó dulce, amable, agradable…
–Buenos días –saludó en general, pero con la vista fija en el niño sobre la cama con su cabecita vendada.







