Cuando Beatrice se sentó a la mesa junto a sus padres notó las botellas de vino y leyó claramente el nombre De angelis en la etiqueta, su corazón dio un vuelco al recordar a Giovanni, el guapísimo italiano del que no había sabido nada más desde que se fue furtivamente de la fiesta por la boda de los gemelos Matías y Mateo.
Ella disimuladamente miraba constantemente hacia donde estaban sus primos para verificar si el italiano llegaba y se reunía con ellos, pero ya se había realizado el brindis,